Los folios del contador
El contador lleva tres semanas con los mismos folios encima del escritorio. No es que los números estén mal. Ese es el problema. Los números están perfectos. Demasiado perfectos para ser dinero limpio, porque el dinero limpio tiene fricción, demoras, pequeños errores. Tiene la torpeza de alguien que suma con prisa un martes por la tarde o el retraso de una firma que no llegó a tiempo. Estos depósitos, en cambio, entran puntuales, en cantidades que no llaman la atención por sí solas: cuarenta mil pesos aquí, sesenta y dos mil allá, repartidos entre sociedades menores que prestan servicios a la Cervecería. Transporte, envases, mantenimiento, importación de maquinaria. Todo existe. Todo tiene papel. Todo parece en orden. Eso es lo que le quita el sueño. No la cantidad. El ritmo. Cada depósito llega en jueves. No todos los jueves, porque eso sería demasiado burdo. Pero cada vez que aparece uno, es jueves. Y cada vez que aparece un jueves, al día siguiente hay un viaje registrado ha...